Recuerdo cuando podía volar sin alas: por Elena Arranz Martínez

Ropa cómoda, calzado apropiado, adaptaciones a punto, cuerpos en forma y en 3, 2, 1 ¡a rodar y pisar fuerte se ha dicho! De esta manera, la memoria me ha transportado hasta esos momentos de actividad física. Sin embargo, en realidad, las próximas 24 horas transcurrirán en el mismo espacio, es decir, en casa, como el resto del mundo, debido a este interminable confinamiento en el cual llevamos varias semanas sumergidos. Confieso que hoy esos melancólicos recuerdos se me acumulan en la mente, y que mejor, que compartirlos con vosotros, aquí y ahora. Esta historia comienza así.

Eran muchos meses los que llevaba viendo a mis hermanos correr, animándoles a conseguir esas metas físicas, viviendo en tercera persona los momentos de emoción que compartían, superando los diversos retos a los que se enfrentaban…El cuerpo y, sobre todo la mente, me pedían algo más que dar ánimos al pelotón, puesto que soy una persona activa, positiva y alegre, me apasiona marcarme retos alcanzables compartiéndolos con mis seres queridos. Pero aquella nueva inquietud permaneció en mi interior como mera ilusión durante una larga temporada.

Cuando pensé en experimentar, en proponer a mis hermanos salir a correr con ellos, plantearnos un reto y ser capaces de emocionarnos en una nueva aventura de entre tantas otras vividas por los tres, no solo contemplé las necesidades que este reto requerían, sino la oportunidad para conectar con un número indeterminado de personas a las que en esta ocasión a través del deporte, poder transmitirles las emociones de una aficionada que a lo único que aspira es a sentirse una más, no a ser integrada sino a estar integrada.

Por supuesto, como cualquier otra persona que practica este deporte, comenzamos a entrenar para acostumbrarnos a las nuevas sensaciones. Más allá de una adaptación física, necesité una tecnológica, consistente en una tercera rueda, denominada “FreeWheel”, que se acopla en la parte delantera de la silla manual, aportando así más estabilidad, tanto para mis acompañantes como para mí.

Cada vez que mis entrenadores personales comentaban, “mañana salimos a correr”, mi corazón saltaba de alegría al saber que sería otra jornada repleta de sensaciones nuevas, ya que pienso que, aunque la actividad principal sea la misma, nunca hay dos días idénticos. Con dicha ilusión hemos disfrutado de distintas carreras populares como, la San Silvestre Vallecana, la Behobia-San Sebastián, la Parálisis Cerebral  o la Maratón de Madrid y Sevilla.

A medida que nos íbamos “enganchándo” a esta aventura nació una pequeña iniciativa familiar que llamamos “Hacia la Meta en Zapasilla”, donde en mi tiempo libre he ido narrando mis experiencias en esta parcelita de mi vida.      

La verdad es que hay ganas ya de recordar o más bien revivir los madrugones, la tensión muscular propia del momento, ese aire tanto frío como fino colándose sin permiso por cada poro de la piel. Y qué decir de las emociones que se experimentan al realizar una actividad que por ti misma resulta imposible, pero que gracias a nuestro grupo se ha hecho posible. En definitiva, jamás imaginé que la experiencia de “correr” pudiera generar en mí tantas satisfacciones, pero sin duda, la más especial es sentir la desconexión que se produce y que por un momento te permite percibir que avanzas como nunca antes lo había hecho. Esta afición es de las pocas actividades donde siento que mi fiel amiga (la silla de ruedas) desaparece por un instante. De esta manera fue como me “enamoré” del running.

Sin duda, esta vivencia me demuestra que muchos límites se pueden salvar si se cuenta con seres queridos que te ayudan a ponerle un poco de Rock and Roll a tu pequeño mundo.

Esta entrada tiene 7 comentarios

  1. Elena, una vez más, me dejas sin palabras. Eres un ejemplo de lucha, de motivación, pero sobre todo de cumplir sueños, alcanzar metas,… gracias por compartir cada una de tus experiencias personales que nos enseñan tanto.

  2. Que precioso Elena

  3. Elena eres una máquina! Ya me contarás el secreto para enamorarse del running, yo me lo he propuesto varias veces y esta parecía que iba a ser la definitiva pero el maldito bicho me frenó! Así que esto tenemos que hablarlo jajajajajaja. Espero que tanto tú como tu familia estéis genial y millones de gracias por compartir tus experiencias!

  4. Por lo que cuentas y por cómo lo cuentas, nos muestras una vez más de dos cosas de las que para nosotros eres EJEMPLO: ACTITUD y TALENTO. ¡Qué preciosa casualidad es haberte conocido! ¡Qué ganas de seguir conociéndote y aprender de ti!

  5. Elena, que gran suerte es haber coincidido en la vida contigo. Me dejas sin palabras, sólo me sale darte las gracias. Un abrazo.

  6. Gracias Elena por escribir desde el corazón e inspirarnos a ser mejores, que teniendo todo lo que tenemos a veces o muchas veces no lo aprovechamos ni disfrutamos como deberíamos. Un abrazo y que Dios te bendiga!

  7. Tienes un don para transmitir… gracias gracias y mil gracias!

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