Rodando hacia la nueva normalidad: por Elena Arranz Martínez

Incluso en la élite, una bicicleta es un vehículo humilde, modesto, el más humanizado de los que existen, en el que el ciclista cumple la doble tarea de ser pasajero y motor a la vez, logrando de ese modo una síntesis perfecta entre el cuerpo y la máquina.

Una bicicleta es mucho más que un medio de transporte, o una herramienta para el deporte o el ocio; el ciclista puede cubrir sus necesidades y expresar con sus pedaladas su estado de ánimo.

Montar en bici es emprender una pequeña aventura en solitario o en grupo, que nos lleva a encontrar cosas nuevas, a superar desafíos; nos deja a la intemperie de lluvias repentinas o soles de verano; nos ofrece nuevos paisajes, nuevas rutas; nos permite disfrutar, relajarnos o nos fuerza a superarnos; nos conecta con un territorio que no es el cotidiano, pues aun cuando la ruta lo sea, nos obliga a cambiar nuestro punto de vista.

Disfrutar del camino y no tanto de la llegada, la mentalidad del esfuerzo, la sensación de estar y hacer justamente lo que sientes, aportar lo mejor de ti, ver que los problemas son relativos, creando una pequeña revolución a cada pedalada…Deseo probar la experiencia de cambiar las ruedas de mi silla por las de una bici, por un ratito. Esto será lo primero que haga cuando pueda, sentir el movimiento de otra manera.

 

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